viernes, 24 de agosto de 2007

DESEOS DE UNA NINFA (II)

Hola, ¿Qué te pasa? Te he notado la voz rara.
-Ahora te lo cuento, vámonos.
Tras poner el contacto del coche no pudo retener la primera de las bombas que le soltaría a su amiga Laura aquella tarde: Voy a dejar a Fran.
Apenas se atrevía a girar la cabeza hacia su amiga y rehuyó la mirada de esta para arrancar el coche y emprender el camino hacia el centro comercial.
Durante un segundo vió que el rostro de su amiga no reflejaba el estupor lógico ante una noticia así; no se deja a un novio de cinco años como cualquier cosa. Sin embargo Laura era diferente y por eso mantenía su amistad a pesar de la distancia que la facultad ponía entre ellas.

-Tomemos un café y me cuentas todo, anda-Fueron las únicas palabras que pronunció antes de escuchar toda la historia. Era la primera persona en saberlo y probablemente la única que le apoyaría en esa decisión.

Pero ni siquiera una tarde de compras con su amiga pudo aplacar sus ganas de empezar de nuevo, sino todo lo contrario; Avivó esa idea el saber que al menos alguien en el mundo estaría de acuerdo.

Llegó a casa y aguantó estoicamente la lluvia de preguntas durante la cena. Ni siquiera a su madre, su gran confesora, pudo decirle la verdad; En su momento lo sabrían todos pero era pronto aún para que su familia supiera de sus planes.

Se probó ante su espejo de niña-mujer el vestido que había escogido para esa noche y confirmó que era el idóneo. Es el vestido perfecto se dijo, y sonrió feliz porque el primer paso hubiera dado resultado.

Cualquiera que la hubiese visto en aquel momento habría caído rendido a sus pies.Ellas la admirarían y ellos enmudecerían ante una belleza sin igual. Era increíble como aquel vestido negro se amoldaba a su cuerpo como si estuviera diseñado especialmente para ella. Sus curvas, dignas de afrodita eran un templo a la feminidad, sus piernas doradas por el sol armonizaban con aquella prenda que le cubría hasta las rodillas y su escote, insinuante pero nada vulgar atraería las miradas de muchos hombres, pero sólo le interesaba la de uno.

-¿Te vas?-.
Sí-Y terminó la conversación como solía hacer últimamente, con una puerta que se cierra.Nada más salir de casa notó que todo su cuerpo temblaba pero se infundió ánimo y bajó la escalera mientras abría ese mensaje ya manido de tanto releerlo.

"TE INVITO MAÑANA A TOMAR ALGO.NO PUEDO DEJAR O DE ANOCHE ASÍ".

Saludó a la vecina cotilla de su edificio que no le quitó ojo mientras cruzaba la calle y montaba en un coche rojo muy elegante y moderno, según contaría más tarde a la mitad del bloque. También fue la comidilla de aquella tarde que un chico fue quien muy caballerosamente le abrió la puerta del flamante alfa romeo.

Ni una sola palabra salió de sus labios, se encontraba abrumada por la situación y sólo era capaz de percibir el olor a nuevo de la tapicería. Entonces miró a su izquierda, al chico que iba al volante y todo le vino a la cabeza.Entonces recordó...

CONTINUARÁ...

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